ME PRESENTO... EN ORATORIA

La primera clase de Oratoria se titula:
ME PRESENTO...
La actividad consistía en elegir una puerta y explicar con cuál se identificaban, también les mandamos elegir cinco cualidades positivas a partir de un listado.

Gracias a las puertas pudimos conocernos mejor y ver algunos aspectos relevantes de la personalidad del alumno. Se trata del test de las 10 puertas en el cual escogían la que más les llamara la atención. Al seleccionar alguna de estas, relacionaron inconscientemente su forma de ser con los detalles, colores y formas, propios de cada puerta. El diseño, el tamaño y el color de una puerta, entre otros, son elementos simbólicos que hablan de aspectos ocultos de su personalidad. Los factores que son tenidos en cuenta al momento de elegir su puerta, corresponden a elementos individuales que hablan de quiénes son y cómo se sienten.


Hemos empezado muy bien estas clases, se han animado y han sido capaces ya en su primera sesión a desenvolverse ante los compañeros como grandes or…

Y EL AMOR SE DESHIZO DE SU FORMA


     El amor imposible, siempre presente, da igual la época, siempre está en nuestra literatura y en sus protagonistas.

      Esta vez será Juan Ramón Jiménez, un hombre que vivió ese amor a su manera, pero con mucho sufrimiento pues le dolió que una mujer le amara sin medida sin él poder corresponderla. El poeta lo sabía. Ese amor desconocido era parte feliz de su vida, aunque no lo pidiera. Era suyo, también, a pesar del dolor.


      Juan Ramón Jiménez añadió como lema de su obra unos versos de Goethe y una joven escultora llamada Margarita Gil Roësset, que había ilustrado la biografía del autor alemán, creó su propio espacio en la vida del poeta una vez lo conoció en un teatro. Ella, mientras esculpía una cabeza de piedra de Zenobia, esposa de Juan Ramón, también, sin quererlo, moldeaba un amor imposible, un amor inalcanzable hacia nuestro poeta que acabó con su vida. Era joven y tenía gran talento, pero el sufrimiento acabó con su vida tras un disparo.

      “No lo leas ahora”. Fueron las últimas palabras que Marga Gil dijo a Juan Ramón Jiménez en la casa del poeta en la calle Padilla, de Madrid, mientras dejaba sobre su escritorio una carpeta amarilla. Allí guardaba la revelación de su amor imposible por él, que la había llevado a una decisión fatal. Marga salió del despacho del escritor, fue a su taller, en el que había trabajado en los últimos meses, y destruyó todas sus esculturas, excepto un busto de Zenobia Campubri, la esposa de su amado. Abandonó el lugar para cumplir el destino que había previsto. Pasó primero por el Parque del Retiro; luego tomó un taxi hasta la casa de unos tíos en Las Rozas y allí se disparó un tiro en la sien.

     El suicidio de Marga descompuso al propio poeta, que no percibió esa tragedia en ningún momento.

      Hemos desenterrado estas preciosas letras escritas por Margarita al propio poeta:

…Y es que…

Ya no puedo vivir sin ti

…no… ya no puedo vivir sin ti…

…tú, como sí puedes vivir sin mí

…debes vivir sin mí…”.


     Ese “No lo leas ahora” es un asomo al amor que revitaliza la vida y, a su vez, esteriliza a quien no es correspondido, mientras vive de migajas secretas que son el triunfo de su existencia:

“…Y no me ves… ni sabes que voy yo… pero yo voy… mi mano… en mi otra mano… y tan contenta…

…porque voy a tu lado”.


FUENTES:

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/27/actualidad/1422383419_703330.html

http://www.abc.es/cultura/libros/20150124/abci-marga-juan-ramon-diario-201501231936.html