CUENTOS CLÁSICOS: NUEVAS MIRADAS SIN ESTEREOTIPOS

Es increíble ver cómo los alumnos de 1º de ESO están desplegando su creatividad para reinventar cuentos clásicos con una perspectiva más igualitaria. Al modificar los roles en historias como La ratita presumida , Blancanieves , Caperucita Roja y La sirenita , no sólo exploran nuevas narrativas, sino que también desafían los estereotipos de género tradicionales. Esta actividad fomenta el pensamiento crítico y la empatía, ayudando a los estudiantes a comprender la importancia de la diversidad y la equidad en los relatos que compartimos. Además, al darles un giro moderno, estos cuentos conectan mejor con las experiencias actuales de los jóvenes, haciéndolos más relevantes y significativos. Han compartido su experiencia con entusiasmo y han puesto todo su empeño en este proyecto, destacando la creatividad como protagonista.  Basta con echar un vistazo a sus portadas para comprobarlo. Además, los títulos de sus versiones no tienen desperdicio: son originales y sorprendentes. Una vez má...

DIA EUROPEO DE LAS LENGUAS 26 de septiembre

  


Para celebrar el día europeo de las lenguas los alumnos de 1º de Bachillerato realizarán un comentario de texto con el fin de despertar su interés en el idioma y las lenguas de nuestro país.



 En el año 2001 la Comisión Europea y el Consejo de Europa lanzaron conjuntamente la iniciativa  del Año Europeo de las Lenguas, en la que participaron inicialmente 45 países y cuya celebración tuvo lugar desde entonces,  pero su huella se renueva cada año con el Día Europeo de las Lenguas, que tiene lugar el día 25 DE SEPTIEMBRE.

  El objetivo de este comentario es el de subrayar la importancia de aprender lenguas. Incrementar el conocimiento y la conciencia del valor de las lenguas y motivar el aprendizaje continuo de las lenguas a lo largo de toda la vida.

  Con todo esto, se trata de celebrar y promover la diversidad lingüística y cultural en Europa.
                      
                             TEXTO DE JuanClaudio de Ramón (DIPLOMÁTICO)

Lo más absurdo de los problemas de España es que tienen solución. Algunas están tan al alcance de la mano, que uno se siente tentado de pensar que es la mala fe de los políticos, y no su incompetencia, la que impide el acuerdo. Ocurre singularmente con la querella de las lenguas, que tanto desfonda nuestra convivencia.

España no es, en su diversidad lingüística, muy distinta del resto de países. Albergar más de una lengua es la regla en los Estados, no la excepción, y en casi todos se registran tensiones de variado voltaje. Basta viajar un poco para hallar conflictos que traen un inconfundible aire de familia. Sucede que los países, al hacerse mayores —al adoptar la ley democrática— se procuran soluciones razonables que cifran en la ley. En España, en cambio, preferimos seguir semienterrados en nuestro secular duelo a garrotazos. Culpa y vergüenza nuestra. Necesitamos como el respirar una ley de lenguas oficiales. El precio que estamos pagando por no tenerla, en forma de envenenamiento, bronca y derroche malsano de energía, es inasumible. ¿Qué espíritu debería guiar esa ley?

Convendría, para empezar, que el Estado se tomara en serio la pluralidad de lenguas en España. En esta tarea nos hemos quedado a medias. La Constitución de 1978 permitió a hablantes de catalán, vasco y gallego salir del reducto familiar en el que el franquismo los había confinado. Nuevas generaciones pudieron educarse en su lengua, se cambiaron las leyes del registro, se rescataron toponimias tradicionales, se ha distinguido a escritores en catalán, gallego o euskera con premios nacionales. Es injusto pensar que nada se ha hecho, y erróneo que está todo hecho.

En realidad, la rehabilitación de estas lenguas es mérito de sus hablantes y las autonomías; la Administración general se ha conformado con poco, so capa de que solo eran oficiales en sus respectivas comunidades. Lo más triste es que la España que solo habla castellano no termina de percibir que existen amplias porciones del territorio en las que se habla, además, otra lengua, que es la materna para muchos españoles. No es que los españoles de raigambre castellanoparlante se opongan a la existencia de esas otras lenguas; sencillamente, tienden a no interesarse por ellas.

Catalán, vasco y gallego deberían ser lenguas oficiales del Estado, con el castellano.                                               
                                                                                                                            El País,  7 MAY 2013