MONOGRÁFICOS LITERARIOS ANTES DE LAS VACACIONES

     Este curso escolar ha dado para mucho: hemos analizado poesía, hemos hecho debates interesantes, trabajamos comentarios críticos, hemos visto corrientes literarias y las hemos contrastado, hemos aprendido literatura y nos hemos divertido con ella. Ha sido un curso intenso pero muy productivo.      Nos vamos de vacaciones, pero antes de terminar los alumnos de Bachillerato han creado un monográfico sobre su parte literaria favorita y nos ha servido de repaso. En el caso de 1º de Bachillerrato B, Martín Dasilva habla del conflicto literario y personal entre Góngora y Quevedo;  Inés Sampayo, Manuel Limia, Pablo Blanco y Pablo Coello han hecho lo propio, pero esta vez el temas a elegir: el teatro del siglo XVII.     Os mostramos algunas fotos en donde se ve a los alumnos en su exposición.  Aún faltan algunos trabajos, por lo que no están todos los alumnos en estas fotografía. lo iremos ampliando conforme van realizando la exposición a lo largo de esta semana.   

IMAGINA

      A partir de este powerpoint IMAGINA, sé creativo...esperamos que estas imágenes os inspiren para realizar un texto descriptivo.


     
 Algunos de nuestros alumnos de 3º ESO nos han deleitado con sus descripciones sobre Córdoba. Aquí os dejamos algunos ejemplos.   
                                                 
                                                                 ABANICO DE COLOR

            Coronada por la luz del sol, seca y calurosa, testigo de pueblos y culturas, deja perplejo al visitante cuando se acerca a sus patios.
            Parece increíble que un clima seco nos deje tal sensación de frescura.
            Ante nosotros un gran juego de color,  en el que el austero blanco de sus paredes contrasta con sus arcos, sus columnas, y como no, con esos mosaicos empedrados que adornan sus suelos. Sobre ellos toda una sinfonía de color. Decenas de macetas se alzan poderosas cubriendo un espacio frío y hostil, para convertirlo en uno de los más tiernos y alegres paisajes que el ojo humano pueda llegar a ver. Todo perfectamente estudiado, hasta su aroma parece llegar a nuestros sentidos, es, sin duda, alcanzar la perfecta sinfonía entre el color y el ambiente.
            Enlosados o empedrados, los suelos de los patios de Córdoba soportan sobre ellos, los pasos del visitante y el peso de la historia. El color de sus flores y el frescor de sus pozos y sus fuentes, que alivian el calor y llenan los sentidos de todo el que tentado viene a verles.
Supongo que ya sabéis de quién hablo. Sin duda alguna una de las ciudades más emblemáticas de nuestro país, de sus patios, de su calor y de sus culturas… de Córdoba.                                                                                              
                                                                                                                        Alejandro Méndez Sueiro 



                                                                      
                                                             PEQUEÑO PARAÍSO

La primavera andaluza. A través de esta imagen tan colorida como expresiva, casi podemos llegar a percibir los olores de esas preciosas flores, o el sonido que apenas penetra en nuestros oídos procedente del revolotear de los pequeños insectos de flor en flor. Podemos sentir la tranquilidad.
El sosiego que  a todos nos gustaría sentir pasando horas y horas sentados en la aparentemente confortables sillas que podemos ver en el centro de la fotografía rodeadas por una naturaleza llevada al patio en el que están. Jarrones y más jarrones repletos de tantos embriagadores aromas como luminosos colores. La delicadeza de una flor. De sus cuidadosamente colocados pétalos que únicamente se ven alterados cuando una leve brisa remueve el néctar que en el centro de la corola las abejas buscan.
En esta fotografía podemos ver un patio andaluz en todo su esplendor primaveral. En el centro, dos sillas junto a una mesa que están estratégicamente colocadas para poder ver, cómodamente, pasar el día sin tan siquiera percatarse. A su alrededor, unas paredes blancas como la sal marina de la costa andaluza. De ellas, cuelgan cerámicas decorativas con sencillas y a la vez llamativas flores, todas diferentes a las que, con gracia, llenan las macetas del suelo.
Como conexión entre este pequeño oasis de paz y la realidad, encontramos varias puertas de madera que, eclipsadas por un elaborado arco cubierto con una cristalera y la belleza floral, pasan desapercibidas.
Puestos a describir los detalles de la imagen, recordar la presencia de un pequeño cesto rebosante de cítricos y la de una pequeña lámpara que cuelga del piso superior para así pasar, además de los días, las noches con la luz de algo más que la luna y las estrellas del despejado cielos en el interior del antaño imperio musulmán.
En definitiva, un pequeño pedazo de paraíso del que pocos pueden disfrutar en el patio de su casa.
                                                                                                                              Sara González Calviño