CUENTOS CLÁSICOS: NUEVAS MIRADAS SIN ESTEREOTIPOS

Es increíble ver cómo los alumnos de 1º de ESO están desplegando su creatividad para reinventar cuentos clásicos con una perspectiva más igualitaria. Al modificar los roles en historias como La ratita presumida , Blancanieves , Caperucita Roja y La sirenita , no sólo exploran nuevas narrativas, sino que también desafían los estereotipos de género tradicionales. Esta actividad fomenta el pensamiento crítico y la empatía, ayudando a los estudiantes a comprender la importancia de la diversidad y la equidad en los relatos que compartimos. Además, al darles un giro moderno, estos cuentos conectan mejor con las experiencias actuales de los jóvenes, haciéndolos más relevantes y significativos. Han compartido su experiencia con entusiasmo y han puesto todo su empeño en este proyecto, destacando la creatividad como protagonista.  Basta con echar un vistazo a sus portadas para comprobarlo. Además, los títulos de sus versiones no tienen desperdicio: son originales y sorprendentes. Una vez má...

Y EL AMOR SE DESHIZO DE SU FORMA


     El amor imposible, siempre presente, da igual la época, siempre está en nuestra literatura y en sus protagonistas.

      Esta vez será Juan Ramón Jiménez, un hombre que vivió ese amor a su manera, pero con mucho sufrimiento pues le dolió que una mujer le amara sin medida sin él poder corresponderla. El poeta lo sabía. Ese amor desconocido era parte feliz de su vida, aunque no lo pidiera. Era suyo, también, a pesar del dolor.


      Juan Ramón Jiménez añadió como lema de su obra unos versos de Goethe y una joven escultora llamada Margarita Gil Roësset, que había ilustrado la biografía del autor alemán, creó su propio espacio en la vida del poeta una vez lo conoció en un teatro. Ella, mientras esculpía una cabeza de piedra de Zenobia, esposa de Juan Ramón, también, sin quererlo, moldeaba un amor imposible, un amor inalcanzable hacia nuestro poeta que acabó con su vida. Era joven y tenía gran talento, pero el sufrimiento acabó con su vida tras un disparo.

      “No lo leas ahora”. Fueron las últimas palabras que Marga Gil dijo a Juan Ramón Jiménez en la casa del poeta en la calle Padilla, de Madrid, mientras dejaba sobre su escritorio una carpeta amarilla. Allí guardaba la revelación de su amor imposible por él, que la había llevado a una decisión fatal. Marga salió del despacho del escritor, fue a su taller, en el que había trabajado en los últimos meses, y destruyó todas sus esculturas, excepto un busto de Zenobia Campubri, la esposa de su amado. Abandonó el lugar para cumplir el destino que había previsto. Pasó primero por el Parque del Retiro; luego tomó un taxi hasta la casa de unos tíos en Las Rozas y allí se disparó un tiro en la sien.

     El suicidio de Marga descompuso al propio poeta, que no percibió esa tragedia en ningún momento.

      Hemos desenterrado estas preciosas letras escritas por Margarita al propio poeta:

…Y es que…

Ya no puedo vivir sin ti

…no… ya no puedo vivir sin ti…

…tú, como sí puedes vivir sin mí

…debes vivir sin mí…”.


     Ese “No lo leas ahora” es un asomo al amor que revitaliza la vida y, a su vez, esteriliza a quien no es correspondido, mientras vive de migajas secretas que son el triunfo de su existencia:

“…Y no me ves… ni sabes que voy yo… pero yo voy… mi mano… en mi otra mano… y tan contenta…

…porque voy a tu lado”.


FUENTES:

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/27/actualidad/1422383419_703330.html

http://www.abc.es/cultura/libros/20150124/abci-marga-juan-ramon-diario-201501231936.html